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Cuando tus padres son tóxicos.

Cuando somos niños buscamos ser cobijados en los brazos de nuestros padres cada vez que nos enfermamos de alguna angina o gripe, si nos caímos jugando con nuestros amiguitos de colegio o antes de irnos a dormir.

Los padres son nuestra base emocional desde que nacemos, son quiénes nos guían, quiénes nos educan y nos crían en el amor para que al crecer nos convirtamos en personas adultas capaces de disfrutar nuestra vida, asumir nuestras responsabilidades y formar nuestra propia familia.

Nuestros padres son quienes nos enseñan a amar, a dar y a recibir, a sonreir, a ser felices, y quiénes nos brindan un hogar en donde reina la armonía, la comprensión y  la contención.

Todas estas características corresponden a padres sanos con los que se puede dialogar y confiarles lo que nos pasa, quienes nos escuchan y están siempre dispuestos a ayudarnos.

Pero cuando nada de esto ocurre, y nos sentimos agobiados por las demandas excesivas de nuestros padres, y las críticas y la manipulación son la moneda corriente estamos en presencia de padres tóxicos.

Susan Fordward, psicóloga norteamericana, en su libro “Padres que odian” define a los padres tóxicos como “aquellos que por diferentes razones causan sufrimiento a sus hijos a través de la manipulación, el maltrato, las demandas desde la infancia hasta la adultez”

Realmente una madre o un padre tóxico pueden volver tu vida un calvario haciéndote sentir culpable por vivir tu vida, tener pareja, salir con tus amigos o encerrarte en tu habitación a hablar por teléfono.

Los padres tóxicos te agotan y asfixian con sus constantes reclamos injustificados, sus comparaciones despectivas y sus críticas desmedidas.

¿Cuáles son las carácteristicas principales de los padres tóxicos?

1) El amalgamiento: los integrantes de la familia son considerados integrantes de un todo, una simbiosis o mezcla en donde no hay lugar para las individualidades.

Cuando alguno de los hijos quiere mostrar sus rasgos individualistas, esto es muy mal visto por sus padres tóxicos.

Ejemplos:

Hijo: “Mamá me voy a vivir al extranjero que conseguí un empleo muy bueno”

Madre: ¿Cómo te vas a ir lejos de tu madre y vas a dejarme sola? (manipulación)

Hijo: “Mamá, papá, les aviso que me voy a ir a vivir solo, me alquilé un departamento”

Padres: ¿Cómo? ¿Para qué quieres vivir solo si aquí tienes todo? ¿Quién te va a cocinar y a lavar tu ropa? Ni creas que te daré un centavo si no llegas a pagar el alquiler. (manipulación y control)

2) La rigidez: en la familia hay reglas establecidas que no pueden cambiarse. No hay flexibilidad ni posibilidad de diálogo para buscar un punto intermedio.

Ejemplos:

“Tienes que estar en casa temprano porque cenamos a las 20 horas y tú no puedes faltar a la cena”

“A casa no vas a traer a tu novia o novio hasta que tengas edad suficiente y hayas aprendido a ganarte la vida”

“No puedes escuchar música fuerte porque eso me molesta”

“No vas a ir a esa fiesta ni que lo sueñes”

Reglas excesivas y arbitrarias, excesivo control que llevan a los hijos a sentirse frustrados, cansados y en muchas ocasiones a ser rebeldes.

3) Sobreprotección: estos padres tratan a sus hijos como si éstos no fueran capaces de nada y en consecuencia los vuelven inútiles, inseguros y retraídos. La sobreprotección genera dependencia emocional, y hay una permanete intervención de los padres para resolver los problemas de los hijos.

Como contrapartida también tenemos padres tóxicos que se desentienden de sus hijos, que no les ponen límites, que no se preocupan por ellos. Y así los hijos se sientes abandonados y desprotegidos.

Cuando crecemos al lado de padres tóxicos nuestra autoestima se ve afectada al punto que llegamos a pensar que valemos poco y que no merecemos nada.

Y si nuestra autoestima está baja eso nos condiciona en nuestras relaciones dentro y fuera de nuestra familia.

Y terminamos trabajando para jefes rígidos y controladores que tampoco nos valoran, que nos pagan poco y no nos atrevemos a reclamar lo que nos corresponde. También ocurre que atraemos amigos tóxicos de esos que nos drenan la energía y nos cargan con todos sus problemas. Y para completarla también nos vinculamos a nivel de pareja con personas hiper tóxicas que nos hacen sufrir.

El punto aquí es que debemos darnos cuenta de que desde la raíz estamos intoxicados, y esa raíz es nuestra familia, es nuestra madre y nuestro padre o al menos uno de ellos que nos ha contaminado con sus patrones tóxicos que seguramente arrastra desde su infancia.

En mi experiencia fui hija única de padres mayores a la que sopreprotegieron de modo exagerado imponiéndome reglas rígidas basadas en el control con el objeto de evitar que algo malo me pasara.

Esta sobreprotección me llevó a volverme retraída, solitaria y con baja autoestima, insegura y con la creencia de “que no valgo lo suficiente” la cual traspolé a mi área de pareja estando 15 años en relaciones con hombres.

Conozco casos de hijos que se quedaron a la sombra de sus padres, trabajando en una empresa familiar, haciendo un trabajo que no les gusta por no poder cortar el amalgamiento.

Tengo amigas que no se han casado por quedarse en casa cuidando de sus padres para evitar que se sientan solos, pagando el altísimo precio de pasar los 40 años de edad, que sus padres fallezcan y darse cuenta de que desperdiciaron sus mejores años para sentirse hoy solas.

El mensaje que hoy quiero dejarte a través de este artículo es que si tú te sientes idenficado o identificada con alguna de estas situaciones, si tu mamá o tu papá son personas tóxicas, no te quedes en ese círculo de toxicidad. Date cuenta de que la vida es una sola y de que tú mereces vivirla de la mejor manera posible. De que nadie tiene derecho a quitarte tu libertad, tu poder de decidir y elegir vivir tu vida del modo en que tú quieras por más que sean tus padres, por más que te hayan dado la vida.

Déjame tu comentario acerca de lo que te ha parecido este artículo, me encantará conocer tu opinión.

 

 

 

 

 

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